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¡Qué no decidan los mismos!

¡Que todo parlamentario gane igual que un trabajador o una profesora!

El sueldo bruto de los senadores y diputados en Chile es de más de 9 millones de pesos mensuales, pero este varía con las asignaciones que otorga el Estado.

En un país donde el salario mínimo es de $301.000 pesos, la exorbitante cifra de la dieta parlamentaria en Chile se ha coronado como una de las más altas de los países de la OCDE.

Actualmente, el Consejo de Alta Dirección Pública anunció la rebaja de los sueldos de diputados y senadores en un 25% y en un 10% para el presidente de la República, subsecretarios, intendentes, gobernadores, delegados presidenciales y seremis. Esta medida fue resuelta de forma transitoria  hasta que una comisión designada por Piñera y aprobada por el Senado acuerde con bajar los sueldos de los parlamentarios.

Sin embargo, esta medida aún sigue reflejando la gigante brecha de sueldos entre una casta parlamentaria y el resto de la población, donde en estos 5 meses de pandemia el desempleo llegó al 24,4% si se considera las 1.300.000 personas que se encuentran buscando empleo, según anunció el reciente estudio del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales UC.

Junto con subir el salario mínimo acorde a los gastos equivalentes de una canasta familiar (sobre los 500.000 pesos promedio), es urgente que todo parlamentario perciba un salario igual que un trabajador calificado.

Los sueldos millonarios de los parlamentarios deben bajar drásticamente, para que vivan como la mayoría del país y dejen de utilizar la política para hacer negocios como los casos de corrupción que ha implicado a funcionarios del Estado y parlamentarios (PENTA, SQM, Caval, Milicogate, Pacogate, entre otros).

La rebelión popular iniciada el pasado 18 de Octubre puso en cuestionamiento a un Chile desigual gobernado por un puñado de familias dueñas de los recursos naturales, el robo de las AFPs, una salud y educación de mercado, la imposición moral de la iglesia católica y evangélica contra el derecho de las mujeres y sexualidades diversas, junto con la denuncia a la brutalidad policial hacia manifestantes, jóvenes, trabajadores y pueblo mapuche.

¡Luchemos por una verdadera , conformada por diputados revocables y que cobren igual que una profesora para que el pueblo trabajador sea el que decida cómo utilizar los recursos y riquezas del país!