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¡Qué no decidan los mismos!

Los 2/3 constitucionales: ¿por qué es una trampa de la derecha y también de la “oposición”?

Según el artículo 133 de la reforma constitucional que dio inicio al proceso: “La Convención deberá aprobar las normas y el reglamento de votación de las mismas por un quórum de dos tercios de sus miembros en ejercicio”

El debate

El domingo pasado en un programa político de televisión, el ministro de la Segpres Cristián Monckeberg planteó que la nueva Constitución “debería ser aprobado por 2/3 en la convención”. Ayer el Gobierno a través de su ministro vocero Jaime Bellolio, planteó lo mismo. De la derecha casi todo el sector apoyó las declaraciones.

Es lo que se llama una “doble ratificación”: para existir una nueva constitución, debería ser aprobada por los 2/3 de los integrantes de la convención (ya sea mixta o constitucional), y luego por un Plebiscito popular (“de salida”).

El viejo “coronel” Pablo Longueira, quien va por el Apruebo y convención constitucional para “licuar” el proceso señaló: “Es tan obvio que el reglamento debe contemplar que también al final de la convención el texto completo se debe aprobar por 2/3, que no fue necesario ponerlo en la reforma constitucional, ya que, de lo contrario, no habrá ni reglamento ni ninguna norma que reúna ese quórum. Si lo anterior llegara a ocurrir, no habrá propuesta constitucional y seguirá vigente la Constitución actual. Así lo señala también expresamente la reforma constitucional”.

Este debate ya lo había planteado también Andrés Allamand, líder del Rechazo, el 20 de noviembre del año pasado a pocos días del acuerdo: “Nunca alguien dijo que cuando no haya acuerdo eso significa que se transforma en ley simple, fue exactamente lo contrario (…) Si no hay acuerdo, la convención fracasa, no hay plebiscito ratificatorio y rige la Constitución actual”.

¿Y qué dice la “oposición”?

El presidente DC, Fuad Chahín señaló que en la derecha “están tratando de confundir y ensuciar el proceso. Esto fue largamente debatido y nosotros dijimos que eso no era aceptable.»

La diputada y presidenta de Revolución Democrática, Catalina Pérez, comentó “Acá hay acuerdos democráticos que no dan para interpretaciones tramposas”. Y Boric señaló: “de ganar el apruebo, el mandatado a ratificar el texto final del proceso constituyente es el pueblo de Chile mediante el plebiscito de salida por mayoría simple, no la Convención.” El Frente Amplio sacó un comunicado donde rechazan las “interpretaciones mañosas” y llaman a respetar “la autonomía constitucional que debe tener una eventual convención electa por la ciudadanía”.

Las trampas derechistas y las trampas “opositoras”: los 2/3 contra la voluntad popular

La operación tramposa de los 2/3 es una regla que nació desde la derecha para que cualquier intento de cambio profundo se encuentre con una muralla.  Para ellos se trata de defender (ya sea desde el rechazo o el apruebo) los “contenidos” de la constitución de Pinochet que la regla de los 2/3 le permite. O en otro caso, buscar un 2/3 entre la derecha y concertación para una nueva constitución de cambios casi inexistentes.

Esto lo pueden hacer porque el proceso constituyente abierto está lleno de trampas para que el pueblo realmente no decida, tales como las restricciones a que se discutan tratados internacionales; la imposibilidad de que voten menores de 18 años; o que es te regido bajo el sistema electoral vigente que beneficia a los viejos partidos del régimen. Los 2/3 son una parte más de esto.

Por eso es falsa la “oposición” que denuncia de tramposa a la derecha callando las trampas que ellos mismos negociaron con la derecha en ese Acuerdo por la Paz.

Los 2/3 no implican de ninguna manera una “hoja en blanco” como se ha prometido. Se trata de una regla que obliga a “acuerdos amplios”. 

Hay un “vacío” donde las interpretaciones abundan: la derecha dice que se mantiene la constitución vieja; los opositores que todo se podrá hace vía legal con mayoría simple sin quórum tan alto de 2/3. Y por tanto dicen es una regla “a nuestro favor”. Pero son interpretaciones, porque no quedó regulado, sólo el ultra quórum de los 2/3, que actuará como “regulador” y “moderador” frente a las diferencias, y permitirá a la derecha un gran chantaje, pero no sólo a ellos sino también a los viejos concertacionistas y miembros progresistas del “partido del orden” que defenderán que los poderes reales no se vean afectados.

AGENCIA UNO

¿Convenciones con «poder constituyente»?

Es falso lo que dice el Partido Comunista, de que las convenciones se tratan de órganos que tienen el “poder constituyente”.

“¿Quién tiene la potestad constituyente? El pueblo. Si el pueblo decide, reunido y representado en el órgano constituyente que quiere modificar el quórum de los dos tercios, la pregunta es, ¿la Convención Constitucional lo puede hacer? Y la respuesta es, claro que lo puede hacer” señala en una nota Carlos Arrué, encargado constitucional del PC.

Lo primero que no dice es que el reglamento de votación podría cambiarlo, pero ya está limitado por 2/3 en su primera aprobación. Y de fondo, el pueblo no tiene el poder constituyente en estas convenciones. Ese “poder” ha sido derivado desde el régimen político actual, o sea desde el pacto de los partidos del régimen hacia las convenciones, y de antemano están limitadas: no son ni autónomas, ni libres ni soberanas. Ya señalamos algunas cosas de los 2/3.

Los “poderes constituidos” se encargaron de limitar cualquier “poder constituyente” originario del pueblo. La Ley Nº 21.200, de 24 de diciembre de 2019, que reformó la Constitución le puso límites a cualquier “hoja en blanco”: como los tratados internacionales ratificados por Chile que regulan inversiones extranjeras hechas en salud, educación, AFP’s. O el artículo 135 y sus “disposiciones especiales”: prohibición a las Convenciones para no afectar las competencias y atribuciones de los demás órganos y poderes del Estado durante la redacción de la nueva Constitución, ni alterar los quórums ni el procedimiento para su funcionamiento y la adopción de acuerdos. Por eso muy correctamente el jurista Jean Pierre Matus señala que: “esta libertad de diseño es más aparente que real”.

Incluso hay quienes han señalado que las limitaciones como los tratados internacionales hacen al acuerdo “inconstitucional”, “porque el legislador tiene sólo potestad constitucional delegada, que es para reformar la Constitución respecto de aquellas materias en que se le ha dado atribuciones para reformarlo, pero no respecto de la soberanía”, puntualizó la como señaló hace algunos meses la abogada y doctora en Derecho del Centro de Derechos Humanos de la UCh Claudia Iriarte.

La postura del PC busca legitimar con todo la “cocina” del Acuerdo por la Paz, y mostrarla como la expresión verdadera de la voluntad popular. Pero el acuerdo fue para limitar el poder de las calles, para desviar la movilización histórica que se abrió en octubre.

Como señaló el mismo Alejandro Guillier el fin de semana: “El acuerdo constitucional tuvo como propósito salvar a Piñera y al Congreso”. A confesión de parte, relevo de pruebas.

¿Qué se puede hacer, según Carlos Arrué? “Persuadir, convencer, a quienes aprobaron ese quórum de los dos tercios, de optar por un quórum distinto, de mayoría absoluta o de tres quintos”. Su estrategia es “persuadir” a los partidos de las clases dirigentes “progresistas” de llegar a un determinado acuerdo. O sea, nuevamente la “presión” y alianzas con la oposición concertacionista para “convencerlos” de las bondades de la voluntad popular.

Siguiendo a León Trotsky en España en los años 30: “Debemos desenmascarar implacablemente el charlatanismo de la consigna de las Cortes Constituyentes en los labios de la burguesía de «izquierda», la cual en realidad no quiere más que unas Cortes de conciliación por la gracia del rey y de Berenguer para hacer un trato con las viejas camarillas dirigentes y privilegiadas”. Podríamos decir que debemos desenmascarar las convenciones “de conciliación” con el viejo régimen heredero del pinochetismo.

Frente a las trampas: por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana

Mientras la derecha quiere “licuar” y “capturar” el proceso (como lo señalan distintos analistas, sacando menos del 40% podría llegar a estar sobre representada), la “oposición” concertacionista, FA y PC, intentan “denunciar” a la derecha diciendo que son “tramposos” cuando ellos son parte del pacto que es la “trampa madre” de todas.

Por eso a la vez que participamos del proceso constituyente actual desde una posición independiente de los trabajadores, con el Apruebo contra la constitución de Pinochet y anulando con tercera papeleta en segunda vuelta así como la pelea por un Frente de Trabajadores, planteamos que hay que retomar el programa y los métodos abiertos por la rebelión de octubre, y en particular del 12 de noviembre en la perspectiva de una huelga general, para conquistar una verdadera Asamblea Constituyente Libre y Soberana, sin Piñera y sin este régimen, para conquistar todas nuestras demandas.

Eso exigirá a la vez fortalecer una posición política independiente, desarrollar la auto-organización en la perspectiva de choques más agudos de la lucha de clases con una crisis económica y, por la defensa del empleo, los salarios, pensiones dignas, vivienda, en la perspectiva de un gobierno de trabajadores.

*Artículo editado y publicado originalmente en La Izquierda Diario

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¡Qué no decidan los mismos!

¡Plata hay! Por un sueldo de emergencia mínimo de 500 mil pesos junto con un impuesto progresivo a las grandes fortunas y empresas

Los trabajadores y los sectores populares no podemos pagar los costos de la crisis. El gobierno y los empresarios han descargado los costos económicos de esta pandemia sobre nuestros hombros, es por eso que es urgente organizar una resistencia frente a los despidos y suspensiones laborales.

El debate por el salario mínimo fue discutido abiertamente en la revuelta popular y es que las razones de la rebelión chilena de octubre pasado son profundas porque no estamos dispuestos a seguir con las mismas condiciones de trabajo o precariedad. Así lo confirmó la encuesta Barómetro, donde el 89% de las y los trabajadores considera que el salario mínimo debería ser de $500.000, acorde al gasto de una canasta básica familiar.

¡Que la crisis no la paguen las y los trabajadores y el pueblo,

Plata hay, los súper ricos siguen acrecentando sus ganancias a través de las trasnacionales y mineras, mientras la tasa de desempleo y desocupación superó los dos dígitos.

Los grandes sindicatos tienen una responsabilidad de primer orden para que la crisis no la paguen los trabajadores. La burocracia sindical de la CUT dejó pasar despidos y sin organizar a las bases para defender los puestos de trabajo, hoy realizan una negociación del salario mínimo con el gobierno de Piñera mientras los grandes grupos económicos saquean el país.

Sin organización de los trabajadores para lograr nuestras demandas no hay maniobra burocrática que consiga beneficios para la clase obrera. Es por esto que es necesario paralizar la actividad de los servicios no esenciales que hoy tienen colapsados a los hospitales públicos, como, por ejemplo, la paralización de la producción minera hasta que exista un control sanitario serio de la pandemia.

Necesitamos un programa de emergencia que garantice el fin a los despidos y asegurar un salario mínimo de emergencia de 500 mil pesos, garantizado por el Estado a todos los trabajadores que se encuentran sin trabajo, a los independientes y a los que se encuentran en la informalidad, así como también a todas y todos los jubilados, que no pueden esperar y son los peores expuestos al virus.

Desde la Izquierda Anticapitalista de las y los trabajadores te invitamos para que seas parte de esta expresión política propia para intervenir en este proceso constituyente, para luchar por una verdadera Asamblea Constituyente Libre y Soberana, por un programa para que la crisis la paguen los capitalistas y por un gobierno de las y los trabajadores.

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¡Que todo parlamentario gane igual que un trabajador o una profesora!

El sueldo bruto de los senadores y diputados en Chile es de más de 9 millones de pesos mensuales, pero este varía con las asignaciones que otorga el Estado.

En un país donde el salario mínimo es de $301.000 pesos, la exorbitante cifra de la dieta parlamentaria en Chile se ha coronado como una de las más altas de los países de la OCDE.

Actualmente, el Consejo de Alta Dirección Pública anunció la rebaja de los sueldos de diputados y senadores en un 25% y en un 10% para el presidente de la República, subsecretarios, intendentes, gobernadores, delegados presidenciales y seremis. Esta medida fue resuelta de forma transitoria  hasta que una comisión designada por Piñera y aprobada por el Senado acuerde con bajar los sueldos de los parlamentarios.

Sin embargo, esta medida aún sigue reflejando la gigante brecha de sueldos entre una casta parlamentaria y el resto de la población, donde en estos 5 meses de pandemia el desempleo llegó al 24,4% si se considera las 1.300.000 personas que se encuentran buscando empleo, según anunció el reciente estudio del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales UC.

Junto con subir el salario mínimo acorde a los gastos equivalentes de una canasta familiar (sobre los 500.000 pesos promedio), es urgente que todo parlamentario perciba un salario igual que un trabajador calificado.

Los sueldos millonarios de los parlamentarios deben bajar drásticamente, para que vivan como la mayoría del país y dejen de utilizar la política para hacer negocios como los casos de corrupción que ha implicado a funcionarios del Estado y parlamentarios (PENTA, SQM, Caval, Milicogate, Pacogate, entre otros).

La rebelión popular iniciada el pasado 18 de Octubre puso en cuestionamiento a un Chile desigual gobernado por un puñado de familias dueñas de los recursos naturales, el robo de las AFPs, una salud y educación de mercado, la imposición moral de la iglesia católica y evangélica contra el derecho de las mujeres y sexualidades diversas, junto con la denuncia a la brutalidad policial hacia manifestantes, jóvenes, trabajadores y pueblo mapuche.

¡Luchemos por una verdadera , conformada por diputados revocables y que cobren igual que una profesora para que el pueblo trabajador sea el que decida cómo utilizar los recursos y riquezas del país!

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¿Por qué no es lo mismo la Convención Constitucional que una Asamblea Constituyente libre y soberana?

Este 26 de octubre se llevará a cabo el plebiscito sobre la Nueva Constitución. Plebiscito emanado por el «acuerdo de paz y nueva constitución» del 15 de Noviembre del 2019 cocinado entre cuatro paredes por el Congreso y Piñera. ¿Podremos realmente decidir nuestro futuro en este plebiscito? ¿O se trata más bien de una “trampa” para no cambiar sustancialmente las cosas? ¿Por qué debemos pelear quienes fuimos parte de la rebelión en las calles contra estos “30 años”?

El plebiscito se realizará el 26 de octubre de este año. Allí se podrá elegir entre: Apruebo nueva constitución, o Rechazo. En caso de ganar el Apruebo, en una segunda papeleta se deberá definir si la nueva constitución es redactada por una «Convención Constitucional», es decir, elegida en un 100% por nuevos representantes; o «Convención Mixta”, compuesta en una mitad por nuevos representantes electos, y la otra mitad  por parlamentarios en ejercicio elegidos por ellos mismos.

Mientras la mayoría de la derecha está por el Rechazo, la gran mayoría de la población está por el Apruebo para sacarse de encima esta constitución de la dictadura. Sin embargo, los viejos partidos de la Concertación junto a otros sectores que firmaron la “cocina” del acuerdo, como el Frente Amplio, o el Partido Comunista que no firmó el acuerdo pero llama a la “unidad de la oposición”, llaman a apoyar el Apruebo y Convención Constitucional mintiendo y falsificando los alcances de este plebiscito.

Ahora veamos, punto por punto, por qué la Convención se trata de una trampa:

1) Porque Piñera sigue como Presidente, y tendrá en sus manos el aparato estatal para hacer campaña. Eventualmente la nueva constitución tendrá la firma de un criminal responsable de decenas de asesinados, miles de heridos, cientos de mutilados a su espalda en total impunidad, y miles de presos políticos. El “acuerdo” le garantiza esa impunidad y que siga en el poder.

2) La juventud, aquella que pateó el tablero e hizo despertar a Chile: ¡no tienen derecho a participación siquiera! Una medida completamente anti-democrática: no podrán votar ni ser electos. Y ellas y ellos son el futuro del país, que en las calles removieron Chile.

3) Quien tenga 1/3 de los representantes, podrá vetar toda iniciativa fundamental. O sea, las mayorías no deciden, y para hacerlo deberán conseguir 2/3 de los votos. Ya sabemos que la derecha y la ex Concertación bloquearán toda medida que atente contra los intereses de los grandes empresarios, a quienes protegen.

4) Las convenciones no pueden modificar los tratados internacionales sobre “inversiones extranjeras». Es decir, no se podrán tocar a los grandes monopolios extranjeros, aliados a los grandes empresarios, que saquean el país y explotan al pueblo trabajador. No se podrán tocar sus inversiones en pensiones, salud, educación, recursos naturales y estratégicos.

5) No se trata de una convención libre ni soberana. Su función es solo redactar la nueva constitución, y la vigilarán los poderes constituidos actuales, como la casta del poder judicial que podrá reclamar sus decisiones, ya sea el propio Presidente o el odiado parlamento. Todas esas viejas instituciones seguirán gobernando. No será el pueblo quien decida todo.

6) El sistema electoral aplicado será el que beneficia a los viejos partidos del régimen. Es un proceso hecho para ellos. En la convención, casi no habrá nuevos partidos por las condiciones proscriptivas para juntar las firmas, más aún en pandemia. A independientes, les será muy difícil presentarse para juntar las firmas. Ni qué hablar para hacer campaña, donde solo estarán los viejos partidos en la franja de televisión.

O sea, con todas estas restricciones no se trata de una asamblea ni libre ni soberana, sino ultra limitada, con el objetivo de cambiar el papel de la constitución, pero en los hechos que se siga gobernando para las grandes empresas y las multinacionales, mientras la crisis es descargada sobre el pueblo trabajador.

1) Una Asamblea Constituyente de esta manera puede decidir sobre cualquier tema con tal de asegurar la satisfacción de las demandas de manera completa, sin ningún veto de quórums mayoritarios que buscan restringir la voluntad popular. Es decir, no tiene limitaciones de ningún organismo que niegue sus resoluciones.

2) Debe ser sin Piñera, sin este régimen y sin ninguna limitación de las instituciones actuales, ampliamente rechazadas por la población. Podrá decidir sobre cualquier cosa por mayoría simple sobre todos los temas que considere necesarios, como por ejemplo, nacionalizar el cobre y los recursos estratégicos bajo control de sus trabajadores para ponerlos al servicio del conjunto de la población trabajadora.

3) Debe involucrar a la juventud, con derecho a voto y a ser electos representantes desde los 14 años de edad. También pueden ser electos los dirigentes sociales y sindicales, los pueblos originarios y las mujeres.

4) Los representantes serían elegidos 1 cada 20.000 electores, con posibilidad de revocabilidad del mandato si lo traicionan.

Estos objetivos pueden lograrse con unidad y la fuerza de trabajadores, estudiantes, mujeres y pobladores en lucha, con paros efectivos convocados desde los Sindicatos y las grandes centrales como la CUT y Mesa de Unidad Social, retomando el camino de la movilización y la huelga general para que se vaya Piñera y conseguir una Asamblea Constituyente Libre y Soberana que ponga en cuestión todos los problemas del país.

¿Por qué queremos participar de las elecciones del proceso constituyente?

Y después de todo lo que te contamos, seguramente te preguntarás por qué pedimos tu ayuda para instalar una voz de las y los trabajadores en esta instancia.

Decimos que es una trampa la convención mixta y constitucional, y luchamos por una verdadera Asamblea Constituyente Libre y Soberana mediante la movilización del pueblo trabajador.

 Sin embargo, son millones quienes confían en triunfar mediante el plebiscito. Por eso acompañaremos la lucha por el Apruebo, pero marcando claramente que nuestra lucha es por la Asamblea Constituyente.

Por eso, estamos pidiendo tu apoyo con tu firma, para que podamos presentar una voz y una fuerza alternativa de las y los trabajadores, independiente a los empresarios y los viejos partidos.

Queremos presentarnos en el proceso para instalar una voz para luchar por algunas medidas fundamentales:

  • Salario y pensiones mínimas de $500.000, acorde al costo de la canasta básica familiar.
  • Fin a las AFP. Por un sistema de reparto público, tripartito y solidario, gestionado por trabajadores y jubilados.
  • No queremos más trabajadores de primera, segunda y tercera categoría, por eso debemos pelear por poner término al subcontrato, al contrato de obra y faena, honorarios y a contrata.
  • Por un sistema nacional de salud público y gratuito. Educación pública, gratuita, democrática y no sexista, y que esté al servicio de los trabajadores y el pueblo.
  • Desmilitarización del Wallmapu y derecho a la auto-determinación del pueblo mapuche. Un pueblo que oprime a otro pueblo no puede ser libre. Basta de represión. Libertad a los presos políticos mapuche y de la revuelta. Juicio y castigo a los responsables civiles y uniformados de los asesinatos, violaciones y represión bajo estado de excepción y toque de queda. Disolución de Fuerzas Especiales y Carabineros de Chile, basta de impunidad, represión y criminalización.
  • Nacionalización del cobre y de los recursos naturales y estratégicos, sin pago y bajo gestión del pueblo trabajador y control de las comunidades. Todos esos recursos hoy saqueados por multinacionales debe estar al servicio del pueblo trabajador.

Si se imponen medidas de este tipo, probablemente tendrá la oposición violenta de los grandes empresarios. Por ello es urgente desarrollar asambleas y coordinadoras en los lugares de trabajo, estudio y calles, asambleas y organizaciones territoriales. Estas instancias de auto-organización, son las que permitirán llevar adelante las medidas descritas arriba, en el camino de derrotar la resistencia de los grandes empresarios. Que esta organización sea la base para la lucha por un gobierno de las y los trabajadores que le arrebate a los poderosos las riquezas que se han adjudicado con la explotación y el trabajo de millones.

¡Apoya esta perspectiva!

Ayúdanos con tu firma para legalizar la Izquierda Anticapitalista de Trabajadores
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Apoya con tu firma una alternativa de trabajadores para el proceso constituyente

Queremos legalizar la Izquierda Anticapitalista de los Trabajadores para presentar candidaturas que no teman decir que el proceso constituyente al que quieren llevarnos deja afuera a las grandes mayorías y veta demandas sociales ¡No podemos permitir que decidan siempre los mismos!

Estamos en plena pandemia, con medidas de restricción social y de desplazamiento, en un estado de cuarentena en diversas ciudades del país. Sin embargo, para poder constituir nuevos partidos políticos o sacar firmas como independientes, y tener una voz de las y los trabajadores frente al escenario que se avecina, el Servicio Electoral (SERVEL) ha puesto miles de trabas a las nuevas alternativas, mientras favorece a los viejos partidos del régimen en un hecho completamente anti-democrático.

Para los viejos partidos hay posibilidad de refichajes, que sabemos se ha prestado para todo tipo de maniobras fraudulentas. Para los nuevos partidos que quieren inscribirse, se mantienen las normas establecidas por la Ley de Partidos sin considerar las condiciones excepcionales que atravesamos con el Covid-19. Lo que significa que, simplemente, muchos quedarán fuera.

Aunque sean millones quienes no se sienten identificados con los partidos tradicionales, y detestan a este Gobierno, de igual forma, este régimen quiere excluir las nuevas voces y alternativas. ¡No lo permitiremos! por eso vamos por miles de firmas.

Necesitamos 7 mil firmas en la

Súmate a esta campaña para presentar una voz y una fuerza alternativa de las y los trabajadores, las mujeres y la juventud, y llevar las demandas de la rebelión que millones protagonizamos en las calles.
Para apoyarnos con tu firma necesitas tener la clave única activada, y si llenas este formulario nosotros te ayudaremos en simples pasos.

¡Luchemos por una verdadera asamblea constituyente, libre y soberana, y levantemos un programa en ruptura contra este régimen y el capitalismo!