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¡Qué no decidan los mismos!

¡Plata hay! Por un sueldo de emergencia mínimo de 500 mil pesos junto con un impuesto progresivo a las grandes fortunas y empresas

Los trabajadores y los sectores populares no podemos pagar los costos de la crisis. El gobierno y los empresarios han descargado los costos económicos de esta pandemia sobre nuestros hombros, es por eso que es urgente organizar una resistencia frente a los despidos y suspensiones laborales.

El debate por el salario mínimo fue discutido abiertamente en la revuelta popular y es que las razones de la rebelión chilena de octubre pasado son profundas porque no estamos dispuestos a seguir con las mismas condiciones de trabajo o precariedad. Así lo confirmó la encuesta Barómetro, donde el 89% de las y los trabajadores considera que el salario mínimo debería ser de $500.000, acorde al gasto de una canasta básica familiar.

¡Que la crisis no la paguen las y los trabajadores y el pueblo,

Plata hay, los súper ricos siguen acrecentando sus ganancias a través de las trasnacionales y mineras, mientras la tasa de desempleo y desocupación superó los dos dígitos.

Los grandes sindicatos tienen una responsabilidad de primer orden para que la crisis no la paguen los trabajadores. La burocracia sindical de la CUT dejó pasar despidos y sin organizar a las bases para defender los puestos de trabajo, hoy realizan una negociación del salario mínimo con el gobierno de Piñera mientras los grandes grupos económicos saquean el país.

Sin organización de los trabajadores para lograr nuestras demandas no hay maniobra burocrática que consiga beneficios para la clase obrera. Es por esto que es necesario paralizar la actividad de los servicios no esenciales que hoy tienen colapsados a los hospitales públicos, como, por ejemplo, la paralización de la producción minera hasta que exista un control sanitario serio de la pandemia.

Necesitamos un programa de emergencia que garantice el fin a los despidos y asegurar un salario mínimo de emergencia de 500 mil pesos, garantizado por el Estado a todos los trabajadores que se encuentran sin trabajo, a los independientes y a los que se encuentran en la informalidad, así como también a todas y todos los jubilados, que no pueden esperar y son los peores expuestos al virus.

Desde la Izquierda Anticapitalista de las y los trabajadores te invitamos para que seas parte de esta expresión política propia para intervenir en este proceso constituyente, para luchar por una verdadera Asamblea Constituyente Libre y Soberana, por un programa para que la crisis la paguen los capitalistas y por un gobierno de las y los trabajadores.

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¡Qué no decidan los mismos!

¡Que todo parlamentario gane igual que un trabajador o una profesora!

El sueldo bruto de los senadores y diputados en Chile es de más de 9 millones de pesos mensuales, pero este varía con las asignaciones que otorga el Estado.

En un país donde el salario mínimo es de $301.000 pesos, la exorbitante cifra de la dieta parlamentaria en Chile se ha coronado como una de las más altas de los países de la OCDE.

Actualmente, el Consejo de Alta Dirección Pública anunció la rebaja de los sueldos de diputados y senadores en un 25% y en un 10% para el presidente de la República, subsecretarios, intendentes, gobernadores, delegados presidenciales y seremis. Esta medida fue resuelta de forma transitoria  hasta que una comisión designada por Piñera y aprobada por el Senado acuerde con bajar los sueldos de los parlamentarios.

Sin embargo, esta medida aún sigue reflejando la gigante brecha de sueldos entre una casta parlamentaria y el resto de la población, donde en estos 5 meses de pandemia el desempleo llegó al 24,4% si se considera las 1.300.000 personas que se encuentran buscando empleo, según anunció el reciente estudio del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales UC.

Junto con subir el salario mínimo acorde a los gastos equivalentes de una canasta familiar (sobre los 500.000 pesos promedio), es urgente que todo parlamentario perciba un salario igual que un trabajador calificado.

Los sueldos millonarios de los parlamentarios deben bajar drásticamente, para que vivan como la mayoría del país y dejen de utilizar la política para hacer negocios como los casos de corrupción que ha implicado a funcionarios del Estado y parlamentarios (PENTA, SQM, Caval, Milicogate, Pacogate, entre otros).

La rebelión popular iniciada el pasado 18 de Octubre puso en cuestionamiento a un Chile desigual gobernado por un puñado de familias dueñas de los recursos naturales, el robo de las AFPs, una salud y educación de mercado, la imposición moral de la iglesia católica y evangélica contra el derecho de las mujeres y sexualidades diversas, junto con la denuncia a la brutalidad policial hacia manifestantes, jóvenes, trabajadores y pueblo mapuche.

¡Luchemos por una verdadera , conformada por diputados revocables y que cobren igual que una profesora para que el pueblo trabajador sea el que decida cómo utilizar los recursos y riquezas del país!